Cómo saber si la capacitación de inglés de su empresa está funcionando
Una empresa no debería renovar una capacitación de inglés solamente porque se ejecutaron las horas contratadas. Debería contar con evidencia razonable de aprendizaje y de desempeño. Esta guía propone qué mirar y qué pedir.
Revise si existe una medición inicial comparable, si los resultados se informan por habilidad con una referencia reconocible, si los grupos responden a nivel y función, y si hay evidencia de que lo aprendido se usa en el trabajo. Si falta la mayoría de estos elementos, la empresa no tiene información suficiente para decidir.
Seis cosas distintas que suelen confundirse
Los informes de capacitación mezclan datos de naturaleza diferente. Separarlos es el primer paso. Las cuatro últimas filas se relacionan con los niveles que distingue un modelo muy difundido de evaluación de programas de formación: reacción, aprendizaje, conducta en el trabajo y resultados (Kirkpatrick y Kirkpatrick, 2006).
| Qué se mide | Qué responde | Qué no responde |
|---|---|---|
| Asistencia | Quién fue a clases. | Si aprendió. |
| Horas ejecutadas | Si el proveedor cumplió el contrato. | Si las horas sirvieron. |
| Satisfacción | Si a los participantes les gustó. | Si mejoró su inglés. |
| Aprendizaje | Cuánto cambió el dominio del idioma. | Si se aplica en el cargo. |
| Desempeño | Si la persona hace mejor las tareas que exigen inglés. | El efecto en resultados del negocio. |
| Transferencia al trabajo | Si lo aprendido se usa en situaciones reales. | — |
Un colaborador puede asistir a casi todas las clases, evaluarlas bien y seguir sin poder sostener una reunión con la casa matriz.
Cinco preguntas para revisar su programa
1. ¿Hubo una medición inicial?
Sin una línea base resulta difícil cuantificar de manera comparable cuánto cambió el desempeño. Revise si al comienzo se evaluó a cada participante, con qué instrumento y qué habilidades cubrió.
2. ¿Se evaluó la producción, no solo la comprensión?
Un test de selección múltiple informa sobre comprensión y conocimiento del idioma. Para saber si alguien puede hablar o escribir en su trabajo hace falta una muestra evaluable de producción oral y escrita, corregida con criterios explícitos.
3. ¿Los resultados usan una referencia reconocible?
"Nivel intermedio" o "módulo 4" no permiten comparar ni decidir. Una referencia internacional ampliamente utilizada es el MCER (CEFR), que describe el dominio en seis niveles, de A1 a C2, y propone informarlo como un perfil por habilidad (Council of Europe, 2020). Pida el resultado de cada persona con esa referencia y por habilidad.
4. ¿Los grupos responden a nivel y función?
Es frecuente que los grupos se armen por área u horario. Cuando conviven niveles muy distintos, unos se frustran y otros se aburren. Revise la dispersión de niveles en cada grupo y si el contenido corresponde a lo que cada cargo necesita: no requiere el mismo inglés quien negocia con proveedores que quien redacta informes técnicos.
5. ¿Existe evidencia de avance y de uso?
Al cierre de cada etapa debería existir una reevaluación comparable con la inicial y alguna evidencia de transferencia: una presentación real, un correo, la participación en una reunión. Y un informe que la gerencia pueda leer en cinco minutos.
Un nivel global dice poco. Dos personas "B1" pueden tener perfiles opuestos: una comprende bien y casi no habla; otra habla con soltura y escribe con dificultad. Las decisiones de capacitación se toman mejor con el perfil por habilidad.
Qué pedirle al proveedor
- Resultados individuales de entrada, por habilidad.
- Criterios o rúbricas con que se evalúa la producción oral y escrita.
- Reevaluación comparable al cierre de cada etapa.
- Un consolidado ejecutivo: niveles, brechas y recomendaciones.
- Registro de asistencia y avance por participante.
Qué hacer con las respuestas
Que falten estos elementos no significa necesariamente que el programa sea malo: significa que no hay cómo saberlo. Con resultados en la mano, la decisión puede ser mantener, reorganizar los grupos, focalizar en ciertos cargos, intensificar, reevaluar o rediseñar.
Una alternativa es encargar la medición a alguien distinto de quien dicta las clases. Una evaluación externa entrega una segunda mirada sobre nivel, brechas y próximos pasos, sin cambiar de proveedor.
Errores frecuentes
- Renovar por inercia porque "la gente está contenta".
- Medir solo al inicio, o solo al final.
- Comparar resultados obtenidos con instrumentos distintos.
- Formar grupos antes de evaluar.
Qué hacer a continuación
Reúna los informes que tiene y contraste lo que muestran con las cinco preguntas. Si la información no alcanza para decidir, el paso siguiente es medir.
Fuentes y referencias
- Council of Europe. (2020). Common European Framework of Reference for Languages: Learning, teaching, assessment – Companion volume. Council of Europe Publishing. https://rm.coe.int/common-european-framework-of-reference-for-languages-learning-teaching/16809ea0d4
- Kirkpatrick, D. L., y Kirkpatrick, J. D. (2006). Evaluating training programs: The four levels (3.ª ed.). Berrett-Koehler.